La revista británica The Economist señala que los defensores del 'blockchain' creen que esta tecnologia es capaz de ayudar a resolver muchos tipos de problemas: racionalizar pagos bancarios, garantizar la procedencia de medicinas, asegurar los derechos de propiedad y proveer documentos infalsificables para los refugiados.

Muchas de estas creencias fueron inventadas por los especuladores que esperaban que el entusiasmo por el 'blockchain' sostuviera el precio de sus activos invertidos en criptodivisas. Sin embargo, las empresas que utilizan esta tecnología acaban desechándola muy frecuentemente. El continuo cambio de datos en el sistema 'blockchain' realizado por los usuarios contribuye a su lentitud. Si estas organizaciones utilizaran una base de datos convencionales, serían mucho más rápidas. 

La existencia de todas estas limitaciones provocó el enfriamiento de los usuarios hacia la tecnología.  Algunas organizaciones como SWIFT —una red de pagos bancarios— y Stripe —una empresa de pagos en línea— abandonaron sus proyectos relacionados con el uso del 'blockchain' tras concluir que no traía suficientes beneficios.

"El hecho de que el 'blockchain' fuese sobreestimado no significa que es una tecnología inútil. Su habilidad de vincular a sus usuarios a una particular manera de trabajar puede resultar práctica en ámbitos donde todavía no existe una autoridad centralizada, como en el comercio internacional", explica The Economist. 

No obstante, el medio también señala que "el 'blockchain' no es una panacea contra los peligros habituales que siempre han estado relacionados con la implementación de grandes proyectos tecnológicos como coste, complejidad y expectaciones sobreestimadas". Enfatiza que "las criptodivisas no alcanzaron sus ambiciosos objetivos".