Un estudio de nuevos superconductores, cuya existencia fue predicha por las computadoras, permitió que los científicos hallaran vínculos entre la superconductividad y la posición de los materiales en la tabla periódica de los elementos.

El químico ruso Artiom Ogánov del instituto de Skólkovo contó que la idea fue del estudiante de su laboratorio, Dmitri Semenok. El investigador indicó que el principio recién expuesto era tan sencillo que le sorprendía que nadie lo hubiera ideado antes.

Durante los últimos años, los físicos descubrieron o elaboraron diferentes especies de superconductores, capaces de funcionar a unas temperaturas muy altas.

A este respecto, a los científicos les hizo falta una explicación de por qué dichos materiales son capaces de transportar corriente eléctrica sin defectos considerables, aunque esto contradice la primera teoría de superconductividad, expuesta ya en el decenio de 1950.