Mientras que la temperatura del llamado Astro Rey alcanza en su núcleo unos 15 millones de grados centígrados, el sol propio artificial chino ‘arde’ a 100 millones de grados.

El reto de la comunidad científica es el de prolongar lo máximo posible el tiempo de fusión de manera estable y controlada, un esfuerzo que podría llevar varios años o décadas.

Equipos chinos de investigación lograron crear un 'sol' artificial, más conocido como Tokamak Superconductor Avanzado Experimental (EAST, por sus siglas en inglés), que es capaz de superar temperaturas de 100 millones de grados centígrados. Los Institutos Hefei de Ciencias Físicas de la Academia de Ciencias de China anunciaron este martes que los electrones de su 'sol' alcanzaron esa magnitud calórica este año, en el curso de un experimento de cuatro meses.

El EAST es un aparato para obtener energía de fusión nuclear y fue diseñado para imitar la manera en la que el Sol genera su enorme poder calórico y luminoso. A diferencia de su análogo chino, la verdadera estrella del centro de nuestro sistema solar tiene una temperatura mucho menor en su núcleo, alrededor de 15 millones de grados centígrados.

El portal de noticias China.org.cn indicó que esta es la primera vez que este reactor de fusión termonuclear EAST (siglas en inglés de Tokamak Superconductor Experimental Avanzado), conocido como "sol artificial", alcanza la citada temperatura.

El objetivo de este 'sol artificial' es estudiar la fusión nuclear para poder utilizarla algún día como fuente de energía alternativa. A diferencia de la energía nuclear de fisión, que deja desechos tóxicos, la energía obtenida de la fusión nuclear podría ser limpia.

La fusión nuclear tampoco produce ningún deshecho radioactivo, por lo que es "extremadamente beneficiosa para el medioambiente", subrayó el portal chino.

Estos avances contribuirán a la construcción del Reactor Experimental Termonuclear Internacional (ITER, por sus siglas en inglés), un proyecto desarrollado en el sur de Francia y donde colaboran 35 países, entre ellos China, Estados Unidos y Rusia, así como la Unión Europea.

Durante el tiempo de elaboración del ITER, el EAST será uno de los pocos dispositivos en el mundo capaces de llevar a cabo experimentos relacionados con la fusión del núcleo atómico, según el CASHIPS.

La fusión es una reacción química que consiste en la unión de dos átomos para formar uno más grande liberando una enorme cantidad de energía en el proceso, más incluso que en la fisión que se realiza en las centrales nucleares, donde se rompen átomos grandes en partículas más pequeñas.

El objetivo tanto del instituto como del conjunto de la comunidad científica es imitar el proceso que se produce en las estrellas de forma natural, en aras de conseguir una fuente de energía limpia e inagotable.

Ya hace dos años, los científicos del CASHIPS consiguieron mantener estable la fusión del núcleo durante 102 segundos, un récord hasta la fecha, después de elevar la temperatura del hidrógeno hasta los 50 millones de grados celsius.

Tras ese aumento térmico, el hidrógeno pasó de gas a plasma, el cuarto estado de la materia (junto al sólido, líquido y gaseoso), en el que las partículas se mueven a tal velocidad y chocan con tanta virulencia que los electrones se separan de los núcleos de los átomos formando un conjunto ionizado.

El reto actual de la comunidad científica es el de prolongar lo máximo posible el tiempo de fusión de manera estable y controlada, un esfuerzo que podría llevar aún varios años o décadas, estiman los expertos.

El 'sol artificial' no es el único invento de los chinos en ese campo. En octubre se dio a conocer que la ciudad de Chengdu, situada en la provincia de Sichuan, elaboró un ambicioso plan para lanzar en 2020 al espacio una 'luna artificial' que iluminará sus calles por la noche y reemplazará las farolas.