Luego de analizar los indicadores económicos de Argentina, la revista Forbes, especializada en economía realizo un informe acerca del oscuro panorama para este país y concluyo vaticinando que Argentina se encuentra a punto de la quiebra.

La revista indica que el colapso económico de Argentina se debe a la fuga de capitales y a su elevado nivel de endeudamiento, que según informaciones de la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) aumentó 20 puntos porcentuales del PIB entre 2017 y el segundo trimestre de 2018, alcanzando una deuda pública de 77,4% del PIB.

La revista subrayó el incremento de procedimientos preventivos de crisis que pidieron grandes empresas como Coca-Cola, Avianca o Carrefour.

Además recordó que cada día cierran siete comercios, pues entre 2015 y 2017 clausuraron su negocio 3.190 empresas, según la Administración Federal de Ingresos Públicos.

Esto sucede en un país que tiene "impuestos nórdicos y tiene servicios haitianos", según el exfuncionario.

"Cuando usted cobra impuestos muy altos y produce muy malos servicios genera una desventaja competitiva", añadió López Murphy.

Con ese duro titular, el influyente medio norteamericano, que cada año formula el listado de millonarios en el mundo, sostuvo que la situación económica del país sudamericano "seguirá con vulnerabilidades" a pesar del "rescate de 50.000 millones de dólares del FMI", debido, entre otras razones, a "la fuga de capitales" y "el nivel de endeudamiento".

"En un marco en que la industria local cae un 10 %, la construcción un 20 % y las ventas minoristas caen un 15 %, no es solo la crisis macroeconómica sino que en el medio hay una destrucción de la producción local, lo que arrastra una fuerte subida del desempleo", concluyó.

La economía de Argentina se contrajo 2,6 % el año pasado, la peor caída desde 2009, de acuerdo a cifras oficiales difundidas este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

La actividad económica del país sudamericano atravesó en 2018 algunos efectos negativos por la crisis cambiaria, las altas tasas de interés y una fuerte retracción del consumo. También se registró un índice de inflación de 47,6 %, el más alto desde 1991.