En la región marciana de Arabia Terra se ubica un cráter conocido como Ismenia Patera. Los astrónomos no se ponen de acuerdo en si se trata del impacto de un meteorito o de la implosión de un supervolcán. Las nuevas imágenes de la Agencia Espacial Europea podrían arrojar luz sobre el asunto.

Tiene un diámetro de 75 kilómetros y una profundidad de 1.750 metros y es una de las muchas depresiones que ocupan la geografía de esta región del hemisferio norte marciano. Pero su tamaño supera a los de la mayoría de cráteres. Los astrónomos sugieren que podría ser el resultado del impacto de un meteorito hace miles de millones de años, pero la teoría no resulta del todo plausible. Ismenia Patera presenta dos niveles de depresión, algo que no se da en este tipo de accidentes geográficos.

Así que los astrónomos ven más plausible que un supervolcán implosionase sobre sí mismo y generase semejante agujero. Los astrónomos tienen constancia del aspecto que suelen tener los volcanes marcianos jóvenes, pero no los que tienen miles de millones de años.

"En Marte, los volcanes jóvenes tienen un aspecto muy distintivo que nos permite identificarlos (…) La pregunta que nos hacemos desde hace tiempo es cómo son los volcanes antiguos. Quizás tienen este aspecto", explica Joseph Michalski, investigador en el Instituto de Ciencia Planetaria en el Museo de Historia Natural de Londres, que estudió la región de Arabia Terra en 2013.

Las imágenes que la Agencia Espacial Europea ha logrado tomar de la región presentan el misterioso cráter en todo su esplendor y podrían disipar, por fin, las dudas que hasta ahora han rodeado el origen de la depresión. Podrían haber sido explosiones volcánicas masivas que despidieron cantidades ingentes de ceniza y de lava hace más de 3.000 millones de años.

Los supervolcanes son volcanes en los que la lava queda atrapada bajo la superficie, lo que genera una presión muy elevada en la corteza terrestre de esa zona hasta que acaba por explotar bruscamente. Las erupciones de los supervolcanes son miles de veces más potentes que las de un volcán normal y corriente. Como hasta ese momento la lava queda atrapada bajo la superficie —como en la caldera del parque de Yellowstone (EEUU)—, los supervolcanes no tienen la típica forma de montaña.

Unos cuantos supervolcanes —como el que podría haber descansado en Ismenia Patera— podrían ser suficientes para influir en el clima que una vez tuvo Marte, aseguró Jacob Bleacher, investigador del Centro de vuelo espacial Goddard de la NASA (EEUU), en un artículo publicado en 2013.

Ogánov y sus colegas pasaron tiempo estudiando las características de materiales superconductores y descubrieron un algoritmo extraordinario, descrito en la revista Journal of Physical Chemistry Letters.

Los estudiosos revelaron que la capacidad de transportar electricidad a temperaturas altas es una característica propia de elementos que contienen átomos de metales pesados con una estructura estrictamente determinada de capa electrónica.

Partiendo de esta idea, los químicos lograron probar la hipótesis tras poner a prueba diferentes elementos, en particular, actinio, y analizar su capacidad de servir como superconductor en condiciones de temperaturas extremas.

Las dos depresiones irregulares que presenta el cráter podrían haber sido fruto de dos erupciones diferentes. El supervolcán que una vez estuvo allí habría colapsado en dos ocasiones.