Serguéi Shoigú, ministro ruso de Defensa, informó recientemente en una reunión del Consejo de Seguridad de Rusia que concluyó el suministro de los sistemas de defensa antiaérea rusos S-300 a Siria.

Shoigú expreso que "finalizaron el envío de los sistemas S-300, cuyo sistema comprende 49 unidades de técnica", y que fueron suministradas cuatro lanzaderas de misiles, entre otros equipos.

El ministro añadió también que la selección del personal y los especialistas ya fue finalizada y se inició la capacitación de militares sirios en el uso de los S-300.

"En cuanto al sistema integrado de control de la red de defensa antiaérea (siria), empezamos a suministrar los equipos, terminaremos todo el trabajo de capacitación de los operadores y de puesta en marcha del sistema integrado para el 20 de octubre", dijo el ministro.

Además, Rusia mejoró el sistema de reconocimiento y guerra electrónica y ahora puede controlar hasta 50 kilómetros de la zona de corto alcance y hasta 200 kilómetros de la zona de largo alcance para prevenir nuevas incursiones en el espacio aéreo sirio, informó.

Por otra parte y por una autoproclamada decisión 'divina', Israel se adjudicó el derecho de intervenir usando la fuerza en otros países para cambiar las cosas a su ventaja.

Recientemente, Israel, amparado en el apoyo incondicional de EEUU, subestimó el poder de Rusia en Siria, lo que ha obligado a los rusos a mostrarle a Tel Aviv y a Washington, de paso, 'quién está a cargo' de la zona.

Esto llevó a la decisión del Gobierno ruso de entregar entre ocho a 24 instalaciones de misiles tierra-aire S-300 con un radio operacional de 250 kilómetros para proteger la frontera de Siria con Israel, Jordania, Líbano e Irak.  Cada batería está armada con cuatro misiles tierra-aire. Rusia se comprometió a entregar los S-300 a Siria en 2015, pero, a petición de Israel, devolvió al Gobierno sirio 400 millones de dólares por los S-300 y canceló su entrega.

Ahora Rusia ha tenido que perder 15 militares para remediar su error y mandar a Siria varios sistemas de guerra radioelectrónica para crear una 'burbuja' con un radio de cientos de kilómetros para proteger la parte occidental de Siria y la costa del Mediterráneo, lo que afectará a los aviones de combate de Israel y buques de guerra norteamericanos estacionados en la zona. El sistema Krasuja-4, que es móvil y se instala en 10 minutos, detecta el equipo radioelectrónico de drones, aviones o navíos enemigos, analiza las señales que emiten y producen interferencias que alteran su funcionamiento. No tienen análogos en el mundo. Otro sistema que fue trasladado a Siria es el R-330MV, que interfiere en el sistema de comunicación satelital inutilizando también los aviones radares.

Las entregas cambiarán radicalmente la situación en la región y es muy posible que Israel destruya estos sistemas, advirtió Oleg Moskvín, columnista del diario ruso Vzglyad.

Los israelíes alertaron a Putin de que seguirán actuando en territorio sirio y el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que su país apoya totalmente las acciones de Israel, así como su derecho a defenderse.

La fuente del diario en el complejo militar e industrial de Israel informó que no ven ningún problema especial en la aparición del S-300 en Siria.

"Si es necesario, pueden destruirse fácilmente", señaló el interlocutor. Según Antón Lavrov, Israel tendrá suficientes recursos para atacar.

Frente a todas estas acciones de Rusia, el primer ministro Netanyahu y el ministro de Defensa, Avigdor Lieberman, declararon que "Israel seguirá con sus acciones militares en Siria como de costumbre". Además, Lieberman anunció que "si alguien dispara a sus aviones los destruiran y no importa que sea un S-300 o un S-700".

Los especialistas israelíes llevan mucho tiempo discutiendo varias opciones para neutralizar los S-300 en Siria. Por ejemplo, el publicista e historiador militar Alexandr Shulman propone cinco maneras de hacerlo:

  1. capturar el sistema y transportarlo a Israel, al igual que en 1969 los paracaidistas israelíes se hicieron con el radar soviético P-12 entregado a los egipcios;
  2. llevar a cabo una operación terrestre para destruir los sistemas y el personal de mantenimiento. Según Shulman, algo similar ocurrió en 1969 durante la guerra de desgaste con Egipto;
  3. realizar un ataque aéreo masivo con misiles contra las posiciones de los sistemas de defensa antiaéreos (está opción se aplicó contra los sirios durante la guerra de 1982 en el Líbano);
  4. cegar los sistemas (en 2007, los radares del sistema de defensa antiaérea sirio fueron cegados temporalmente durante una incursión de cazabombarderos F-15);
  5. utilizar un grupo de sabotaje.

El experto militar independiente Antón Lavrov "cree que la opción de sabotaje y operación terrestre puede ser descartada de manera segura". "Naturalmente, si se destruyen los S-300, se destruirán por medio de un ataque remoto, utilizando armas de largo alcance de alta precisión o un ataque aéreo masivo con el uso de armas de alta precisión".

"Israel tiene mucha experiencia en contrarrestar la defensa aérea, incluso en Siria", recordó el experto. "Los israelíes podrían lidiar con los S-300, dado que es poco probable que se desplieguen varios regimientos. Un número limitado de sistemas desplegados no garantizará plena invulnerabilidad de las numerosas y modernas fuerzas aéreas de este país", opinó.

"La distancia es muy pequeña, por lo que es posible usar el F-16. Además, los israelíes tienen en servicio y utilizan en operaciones de combate el F-35".

Para suprimir los S-300, Israel debe pedir ayuda a los estadounidenses. "Pero también requerirá una operación a gran escala de EEUU", observó Antón Lavrov.

Se puede deducir que una operación para destruir los S-300 en cualquier caso se convertirá en una gran batalla aérea, comentó el periodista Oleg Moskvín. Según fuentes abiertas, la Fuerza Aérea israelí dispone de unos 400 aviones.

No obstante, los israelíes no podrán suprimir los S-300 con la ayuda de los medios de guerra electrónica, aseguró el experto militar. "Por supuesto no podrán hacerlo. Las últimas versiones de los S-300 son buenas porque permiten operar en una complicada situación de interferencia".

Sin embargo, el excomandante adjunto de la Fuerza Aérea de Rusia Aitech Bízhev aseguró que el S-300 está fuera del alcance del Ejército israelí.

"El sistema no está solo. Es todo un complejo. Su frontera cercana está protegida por el sistema de misiles Pantsir, hay muchos otros medios, incluyendo los radares. Y también el sistema se defiende por su propia cuenta", explicó Bízhev y añadió que Siria cuanta con los aviones Su-30 y Su-27, que se comerán estos F-16 israelíes en 30 segundos".

Desde el anuncio de las autoridades rusas de la entrega de sistemas antimisiles S-300 al Ejército Árabe Sirio, Israel y su protector y auspiciador EEUU están frente a un nuevo desafío geopolítico ruso.

Por el momento, Israel se porta como un bravucón declarando que el despliegue de los S-300 no cambia la situación y sus militares ya practicaron la 'destrucción' de los S-300 durante los ejercicios militares en Chipre y Grecia que poseen estos sistemas antimisiles. No obstante, 'del dicho al hecho hay un gran trecho'. Para atacar estas instalaciones Israel necesitaría la ayuda norteamericana y también su permiso. También deberá pensar varias veces sobre las consecuencias al ocasionar la muerte a los militares rusos que participarán en el manejo de estas instalaciones.

Los misiles S-300 que Rusia transfirió a Siria son "un desafío complicado" para Israel.