El Tesoro de EE.UU. ha anunciado este jueves que incluirá en su lista de sanciones a 17 ciudadanos de Arabia Saudita por su vinculación con el asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi, a los que acusa de ser responsables o cómplices de "graves abusos contra los derechos humanos".

"Los oficiales saudíes que estamos sancionando estuvieron involucrados en el abominable asesinato de Jamal Khashoggi […] deben afrontar las consecuencias de sus acciones", dijo Steven Mnuchin, secretario del Tesoro estadounidense. Asimismo, afirmó que Riad debe tomar las medidas necesarias para poner fin "a cualquier ataque contra disidentes políticos o periodistas".

Entre los implicados figura Saud al-Qahtani, exconsejero del difunto rey saudita Abdalá bin Abdulaziz y exasesor del príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohamed bin Salmán, acusado de formar parte de la planificación y ejecución de la operación para terminar con la vida de Khashoggi. El documento también también incluye los nombres de Maher Mutreb, al que se refiere como coordinador y ejecutor el plan, junto con la participación de al menos otros 14 funcionarios del Gobierno saudí y del cónsul general Mohamed Alotaibi, a cargo de la sede consular saudí en Estambul (Turquía) cuando se perpetró el crimen.

Por su parte, el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, dijo este jueves que Washington trabajará con otros estados para enjuiciar a los responsables del asesinato de Khashoggi.

Los 17 saudíes han sido sancionados en virtud de la 'Ley Magnistsky', conforme a la cual Washington castiga a personas que acusa de transgredir los derechos humanos, mediante el congelamiento de sus finanzas y el ingreso a Estados Unidos.

La Fiscalía de Arabia Saudita ha pedido este jueves la ejecución de cinco personas sospechosas de haber ordenado y supervisado el asesinato del periodista Jamal Khashoggi en el consulado de Estambul (Turquía), que, según indicó, habría sido asesinado por medio de una inyección letal tras una pelea y luego desmembrado. Once personas han sido acusadas y 21 se encuentran detenidas en relación con el crimen, precisaron los fiscales.

En relación con este anuncio, el ministro turco de Asuntos Exteriores, Mevlut Cavusoglu, dijo este jueves que Ankara considera "insuficiente" la explicación ofrecida por la Fiscalía saudí y recordó que Turquía aboga por enjuiciar en su territorio a los sospechosos del asesinato de Khashoggi.

"Acción autorizada por la monarquía saudí"

El analista político Basem Tajeldine duda de que el consulado saudí actuara al margen de Riad, lo que implicaría que no se respetó la estructura de mando por la que se guían las misiones diplomáticas. "Es una acción que claramente indica […] que fue autorizada por la monarquía saudí", expresó Tajeldine en relación con el caso.

El 2 de octubre, el periodista saudita Jamal Khashoggi, residenciado en EE.UU. y columnista de The Washington Post, desapareció tras entrar al consulado de Arabia Saudita en Estambul. Dos semanas después, Riad admitió que Khashoggi murió dentro de la misión diplomática. Según su "investigación preliminar", falleció como resultado de "una pelea". En varios medios transcendieron informaciones de que las autoridades turcas poseen pruebas de que Khashoggi fue asesinado y desmembrado en el consulado.

En un movimiento que nadie esperaba, el Gobierno de Donald Trump ha impuesto sanciones a 17 funcionarios y miembros de la Corte de Arabia Saudí a los que acusa de haber participado en el asesinato del periodista Yamal Khashoggi, hace cinco semanas. Según las autoridades turcas, que tienen grabaciones del consulado, Khashoggi fue torturado y descuartizado vivo cuando acudió al consulado saudí en Estambul para recoger documentación necesaria para contraer matrimonio con una ciudadana turca.

Las sanciones se basan en la llamada Ley de Responsabilidad Global de los Derechos Humanos Magnitski, que toma su nombre del disidente ruso Sergei Magnitski, que murió torturado en una cárcel rusa en 2009, después de haber denunciado la corrupción del Gobierno de Vladimir Putin. La Ley permite al Tesoro de Estados Unidoscongelar los activos financieros que tengan en ese país ciudadanos extranjeros envueltos en violaciones de los Derechos Humanos. También prohíbe la entrada en el país de esas personas, aunque en el comunicado del Departamento de Estado en el que se anuncian las medidas no está claro si ese último capítulo se va a aplicar a todos los sancionados. Entre los sancionados destaca Saud al-Qahtani, un consejero de alto nivel del príncipe heredero saudí Mohamed bin Salman.

Las sanciones llegan cuando la Fiscalía de Arabia Saudí ha pedido la pena de muerte para cinco ciudadanos de ese país, cuyo nombre no ha sido desvelado, a los que acusa de haber decidido y llevado a cabo el asesinato de Khashoggi. La acusación saudí afirma que el asesinato no fue premeditado, algo que contradice el Departamento del Tesoro estadounidense, que califica la muerte del periodista de "abominable" y "planeada". Khashoggi, de nacionalidad saudí, era residente permanente en Estados Unidos, donde colaboraba con diferentes medios de comunicación, entre ellos el 'Washington Post', del que era columnista.

Tanto las sanciones de Estados Unidos como las peticiones de condena a muerte de Arabia Saudí exculpan totalmente al que, según observadores independientes, es el último responsable del asesinato de Khashoggi: Mohamed bin Salman.

Las sanciones, en todo caso, suponen un giro de 180 grados en la política de Estados Unidos. El presidente de ese país, Donald Trump, se había opuesto en redondo a sancionar a Arabia Saudí, e incluso había lamentado que se país "ha cubierto muy mal las pruebas" del descuartizamiento de Khashoggi. Trump había argumentado que sancionar a Arabia Saudí podría poner en peligro la venta de material militar de Estados Unidos a Arabia Saudí por valor de 110.000 millones de dólares (97.000 millones de euros). En realidad, esa cifra es falsa. El actual presidente no ha firmado acuerdos con el país árabe ni pare venderle una bala, y todos los contratos militares de Washington con Riad son de la presidencia de Barack Obama.

Khashoggi, de 59 años, era un periodista saudí que escribía para el Washington Post y otros medios internacionales. Se había convertido en uno de los principales críticos de "MBS", el hijo del rey Salmán bin Abdulaziz.

El Tesoro de Estados Unidos dijo que Qahtani, mano derecha del príncipe Mohamed, "fue parte de la planificación y ejecución de la operación" para matar a Khashoggi.

Pero no apuntó al príncipe heredero, quien el gobierno saudita insistió en que no ordenó el asesinato.

Las sanciones, enmarcadas en la Ley Magnitsky, que castiga a personas señaladas de incurrir en actos de corrupción o involucradas en violaciones a los derechos humanos, congelan los activos que los 17 funcionarios tengan bajo jurisdicción de Estados Unidos y prohíben a personas o empresas estadounidenses hacer negocios con ellos.

Bajo fuerte presión de Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Turquía, Riad admitió que Khashoggi fue asesinado en el consulado en Estambul y dijo que castigaría a los involucrados.

La oficina del fiscal general saudita anunció más temprano que 21 personas habían sido puestas bajo custodia y que se habían presentado cargos contra 11 de ellos. Cinco pueden ser ejecutados por el asesinato, según el fiscal.

Mnuchin dijo que Washington seguiría exigiendo a Ríad que se haga justicia en el caso.

"Estados Unidos continúa trabajando diligentemente para determinar todos los hechos y responsabilizará a cada uno de los que consideremos responsables", afirmó.

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"El gobierno de Arabia Saudita debe tomar las medidas adecuadas para poner fin a cualquier ataque a los disidentes políticos o periodistas", dijo Mnuchin.