La crisis en Venezuela se agudiza cada día y al parecer por el momento no se percibe una salida pacífica y que vaya acorde con los intereses de los venezolanos. Esta crisis, que podría terminar en un conflicto bélico y derramamiento de sangre, se intensificó después que el diputado venezolano Juan Guaidó se autoproclamara "presidente designado", con el apoyo de EEUU y varios países europeos.

La autoproclamación de Guaidó ha dividido la opinión pública alrededor del mundo en dos frentes, unos 50 países que apoyan a Nicolás Maduro, entre ellos Rusia, Bolivia, China, Cuba, Irán, Turquía, Corea del Norte, México, Siria, entre otros. Mientras que Guaidó está siendo apoyado por EEUU, poco más de una decena de países americanos y la mayoría de los Estados miembros de la Unión Europea, con algunas excepciones como Italia.

Algunos de los gobernantes que representan estos países han escupido hacia arriba con sus acciones en la crisis de Venezuela y la saliva le caído en la cara. O como dice el refrán: “Le ha salido el tiro por la culata” y han permitido que el mundo conozca la doble moral de sus acciones.

Específicamente vamos a tomar como referencia a los gobernantes de Francia, España, Haití y República Dominicana. Por qué lo tomaremos como referencia?, porque los gobernantes de estos países han demostrado que sus acciones van encaminadas a satisfacer las necesidades de gobiernos extranjeros y no los intereses de los ciudadanos de las naciones que los eligieron.

Debido a esto, en este análisis, vamos a comparar las decisiones y las críticas de estos gobernantes en la crisis de Venezuela con la situación que atraviesan los países que ellos gobiernan y representan.

Emmanuel Macron (Francia)

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha expresado su "viva preocupación" por la situación que atraviesa Venezuela y que ha empujado a cientos de miles de venezolanos a abandonar el país, llamando al Gobierno de Nicolás Maduro a dialogar con la oposición.

Macron expreso que "Francia está vivamente preocupada por los últimos acontecimientos vinculados a la crisis en Venezuela, en particular el deterioro de la situación económica, que empuja a cientos de miles de ciudadanos venezolanos a exiliarse y a encontrar refugio en el conjunto de países del continente sudamericano y más allá". Al tiempo que elogio a los venezolanos que salieron a manifestarse en los últimos días contra el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela.

Mientras que en Francia miles de manifestantes, liderados por el movimiento de los llamados "gilets jaunes" (chalecos amarillos), han salido a las calles en las últimas semanas para protestar contra el alza del precio de los combustibles, el alto costo de la vida y un impuesto ecológico, pero también contra la política "injusta" del gobierno de Macron, que limitaría el poder de compra.

El Ministerio del Interior de Francia dice que unas 136.000 personas participaron en las protestas en todo el país, mostrando un amplio apoyo al movimiento de los "chalecos amarillos".

Desde que comenzaron las manifestaciones cuatro personas han muerto en incidentes de violencia en todo el país, incluyendo una mujer de 80 años que fue golpeada por una lata de gas lacrimógeno al intentar cerrar las ventanas de su vivienda y más de 100 personas han sufrido lesiones graves, incluidos 23 miembros de las fuerzas de seguridad.

Estas protestas han sido consideradas como la peor crisis de la presidencia de Macron, quien en una conferencia de prensa en Buenos Aires, donde asistió a la cumbre del G20, advirtió que "nunca aceptara la violencia", refiriéndose a las últimas protestas en su país. 

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha dado indicios de hipocresía con sus últimas declaraciones y acciones. Se declara a favor de las manifestaciones de la oposición en Venezuela, aunque hagan uso de la violencia y a favor de una intervención militar, pero advierte a los protestantes franceses contra el uso de la violencia.

Se preocupa por el deterioro de la situación económica, que empuja a miles de venezolanos a encontrar refugio en otros países, pero no se preocupa por el aumento del costo de la vida en Francia y por las protestas de los chalecos amarillos contra el aumento del precio de los combustibles.

Tiene la solución para la crisis que afecta Venezuela, pero no puede solucionar la crisis que afecta su propia nación.

Crisis en Venezuela

Pedro Sánchez (España)

El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, ha calificado de "tirano" al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y ha añadido que quien responde "con balas y prisiones" a las ansias de libertad y democracia del pueblo "no es un socialista sino un tirano", por lo que ha llamado a la Internacional Socialista a que haga llegar su "aliento" a los venezolanos.

Sánchez dio un ultimátum de 8 días para que Nicolas Maduro renuncie y aceptara a Guaidó como presidente de Venezuela.

Y mientras habla de libertades y democracia en Venezuela, las formaciones de derecha y ultraderecha españolas sumaron sus fuerzas para salir a la calle contra el Gobierno socialista del presidente Pedro Sánchez.

Los manifestantes exigen la convocatoria de elecciones generales y la dimisión del presidente del Gobierno. A la concentración, celebrada en la madrileña Plaza de Colón, asistieron personas de todos los puntos de España.

"Somos miles de personas que reclaman un cambio, el tiempo de Sánchez ya se ha acabado", aseguraron a los diarios locales fuentes del Partido Popular en la manifestación.

"He viajado toda la noche con compañeros en autobús para estar hoy en esta plaza. No queremos que Pedro Sánchez siga en el Gobierno y tenemos que manifestarnos hasta conseguirlo", afirma Laura, una mujer de 50 años que viajó a Madrid desde Sevilla (Andalucía).

Por su parte, el presidente del Partido Popular, Pablo Casado, pidió en declaraciones a los medios que dentro de 100 días, cuando se celebren las elecciones municipales, autonómicas y europeas, "los españoles vayan a las urnas para que el resultado sea una censura a la actuación del Gobierno de Pedro Sánchez".

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, pidió a Pedro Sánchez que "convoque elecciones generales ya" para poder "elegir un Gobierno constitucionalista".

Los manifestantes exigen la convocatoria de elecciones generales y la dimisión del presidente del Gobierno.

Por su parte, Pedro Sanchez atacó a los partidos secesionistas catalanes por bloquear los presupuestos debido a que el Gobierno socialista ha rechazado la "autodeterminación" que le exigen los soberanistas.

Mientras apuesta por el diálogo político con los independentistas catalanes, apoya la autoproclamación e imposición de Guaidó como presidente de Venezuela, cerrando todas las posibilidades de dialogo entre el gobierno y la oposición venezolana.

Pedro Sanchez califica de tirano a Nicolas Maduro y elogia las ansias de libertad y democracia del pueblo de Venezuela, pero condena las ansias de libertad y democracia del pueblo de Cataluña.

Mientras Sánchez señala que los venezolanos deben sentir que su lucha por la libertad y por la democracia es la razón de ser de los partidos políticos socialistas y que "siempre estarán" con ellos y da un ultimátum de 8 días para que Nicolas Maduro renuncie y aceptara a Guaidó como presidente de Venezuela, se opone a la petición de los manifestantes españoles que exigen la convocatoria de elecciones generales y la dimisión del presidente del Gobierno.

Sánchez, al igual que Macron, también tiene la solución para la crisis que afecta Venezuela, pero no puede solucionar la crisis que afecta su propia nación.

Jovenel Moïse (Haití)

Haití fue uno de los 19 países que, presionados por Estados Unidos (EE.UU.), se plegaron al llamado del secretario general de la OEA contra el Gobierno de Venezuela.

Los diplomáticos haitianos expresaron que “estuvieron profundamente sensibilizados” por la gente de la tercera edad que migraba y por los niños con cuadros de desnutrición en los albergues de Venezuela.

Consideraron que ser testigo de esta realidad, influyó en el cambio de su voto en contra del gobierno de Maduro.

El pueblo de Haití rechazó la votación del Gobierno de Jovenel Moïse respecto a Venezuela en la OEA, calificándola de traición contra una nación hermana. Y mantiene las protestas en contra del actual mandatario.

Las protestas fueron impulsadas por grupos opositores que exigen una investigación sobre el uso de US$3.800 millones de fondos que recibió Haití como parte de Petrocaribe.

Este programa de asistencia fue creado en 2005 por el gobierno de Hugo Chávez en Venezuela para ofrecer petróleo a precio subsidiado para los países del Caribe.

Una investigación realizada por una comisión del Senado haitiano señaló a 14 exfuncionarios del gobierno del expresidente Michel Martelly (2011-2016) como responsables por el supuesto mal manejo de estos recursos. Ninguno de ellos ha sido imputado por las actuales autoridades judiciales.

Según publicó la prensa local, los manifestantes también exigían la renuncia del actual mandatario -quien llegó a la política de la mano del expresidente Martelly- por considerar que él también había participado en la mala administración de los recursos.

Según los organizadores, más de un millón de personas participaron en las movilizaciones.

Los recursos obtenidos por Haití a través de Petrocaribe debían ser invertidos en obras de infraestructura, así como en proyectos económicos y sociales.

Sin embargo, varias auditorías realizadas hasta ahora no han logrado determinar el destino de parte de esos fondos y, en ocasiones, han demostrado que fueron usados en obras que quedaron inconclusas.

La oposición ha llamado a los ciudadanos a seguir movilizándose hasta lograr la dimisión del jefe de Estado. Los detractores de Moïse defienden que debe dejar el poder para que el país pueda salir de la crisis.

El opositor André Michel, uno de los promotores de las manifestaciones indicó que el jefe de Estado "ya no tiene legitimidad para seguir permaneciendo en el poder".

"Nadie está por encima de la voluntad popular. La Constitución no está por encima de la voluntad del pueblo. El pueblo es soberano. Jovenel Moïse debe irse y se irá", agregó Michel.

Así vemos como mientras el gobierno de Jovenel vota a favor de no legitimar el gobierno de Nicolas Maduro en Venezuela, se enfrenta a una crisis política en su país, en la que los manifestantes haitianos aseguran que el jefe de Estado "ya no tiene legitimidad para seguir permaneciendo en el poder".

Y vemos que mientras los gobernantes de Haití “se muestran profundamente sensibilizados” por la crisis que afecta Venezuela, por la gente de la tercera edad que migraba y por los niños con cuadros de desnutrición en los albergues, su propio país está sumido en una crisis política y humanitaria.

Al parecer a los gobernantes alrededor del mundo solo le importa la crisis de Venezuela y no las que afectan sus propios países.

Danilo Medina (República Dominicana)

Otro gobierno del caribe que luego de ser favorecido por el acuerdo Petrocaribe dio la espalda al gobierno de Maduro fue el de República Dominicana. Cuyos mandatarios decidieron “no reconocer la legitimidad” del mandato del presidente de Venezuela. Varios analistas sugieren que esta delicada decisión de debió a la presión ejercida por EE.UU.

El gobierno de República Dominicana señalo que cada día el Gobierno venezolano recibe el repudio de la comunidad internacional y tildo como un gobierno de facto el nuevo periodo de Nicolás Maduro.

Un artículo reciente al parecer mandado a publicar en The Miami Herald, escrito con la intención de forzar que la República Dominicana votara contra el reconocimiento del presidente Maduro, sugirió que Estados Unidos tiene en planes excluir de sus tratados de libre comercio a Nicaragua, El Salvador y la República Dominicana.

Aunque la República Dominicana siempre ha votado con la mayoría en los organismos internacionales, para Estados Unidos era importante que dejara atras esa tradición y se sumara al Grupo de Lima que ha planteado el desconocimiento del gobierno venezolano.

Se dice que la diplomacia dominicana había aconsejado la abstención como en una anterior votación sobre el fastidioso tema y que la presión norteamericana a última hora hizo cambiar ese voto.

Esta decisión  abre un capítulo sombrío en las relaciones diplomáticas de ambos países, aunque la peor parte le tocara a República Dominicana ya que tiene vigente su asociación con Venezuela en el manejo de la Refinería Dominicana de Petróleo, que comparte en 51%-49% con la parte dominicana sin que se sepa cuál solución se dará al negocio.

Y como si esto no fuera suficiente, a pesar de ceder a la presión de Estados Unidos y no reconocer el gobierno de Venezuela, la República Dominicana recibió una estocada por la espalda de Washington. Recientemente el Departamento de Estado de Estados Unidos actualizó su reporte sobre viajes hacia la República Dominicana y sugiere a sus ciudadanos que viajen al país a “estar atentos ante la posibilidad de delitos violentos, como el robo, el asesinato y el asalto sexual, ya que son comunes en este país”.

Añade que a las precauciones se suma la amplia disponibilidad de armas, el uso y el comercio de drogas ilícitas y un sistema de justicia penal débil contribuyen al alto nivel de criminalidad.

Por tal razón recomienda a los viajeros tener cuidado cuando viajen a este país caribeño. Con esta medida los Estados Unidos podrían afectar la economía de la República Dominicana, ya que esta nación es el principal destino turístico de la región caribeña y sus ingresos económicos dependen en gran medida del turismo.

Otro caso más de una política de doble moral, ya que mientras los gobernantes de la República Dominicana señalan que cada día el Gobierno venezolano recibe el repudio de la comunidad internacional, su propio país está siendo víctima de una campaña de repudio internacional. La misma campaña que sufrió Venezuela cuando Estados Unidos alerto a sus ciudadanos sobre viajar a este país debido a la inseguridad y delincuencia.

Estos gobernantes cedieron a la presión geopolítica impuesta por naciones poderosas y le dieron la espalda a su propio pueblo para satisfacer los intereses de otros gobiernos.

Y mientras enfrentan crisis políticas, crisis económicas y humanitarias en sus propios países, tienen el descaro, la desfachatez y la doble moral (doble cara), de ir a solucionar crisis en otras naciones que no han solicitado su intervención, cuando todavía ellos no han solucionado las crisis que afectan sus naciones.

Inclusive algunos de estos gobiernos están a favor de una intervención militar contra el gobierno de Nicolás Maduro, por supuestamente cometer crímenes y faltas contra los venezolanos, crímenes y faltas que estos gobernantes están cometiendo actualmente en los países que gobiernan.

Para concluir este análisis voy a hacer referencia a un texto bíblico que tomo como referencia porque realmente encaja a la perfección con la hipocresía mostrada por los gobiernos de Francia, España, Haití y República Dominicana, una hipocresía que está presente en todos los gobiernos del mundo.

Estos gobiernos están siendo juzgados, por su propio pueblo, por las mismas acciones por las cuales ellos juzgaron otros mandatarios.

“No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os serás medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.” (Mateo 7:1-5).