Según informa Defense One, Estados Unidos planea probar en 2023 un haz de partículas neutras en la órbita, como parte de su esfuerzo para explorar el desarrollo de varios tipos de armas que se desplegarían en el espacio con el objetivo de interceptar misiles balísticos.

El Pentágono ha solicitado un presupuesto de 304 millones de dólares en el año fiscal 2020, para desarrollar estos haces, láseres más potentes y otras nuevas tecnologías de próxima generación.

Quienes apuestan por el desarrollo de estas armas, evocan la necesidad de contrarrestar los nuevos misiles de China, Rusia, Corea del Norte e Irán en órbita cercana de la tierra.

En particular, el Pentágono estudia dos posibles soluciones. La primera pasa por desplegar en órbita satélites equipados con láseres que podrían desactivar los misiles enemigos. Los especialistas en defensa ya han expresado que "estos láseres deberían tener la potencia de megavatios".

Otra solución cuya viabilidad se estudia es el uso de haces de partículas de neutrones. Se trata de una forma diferente de energía dirigida que interceptaría misiles con corrientes de partículas subatómicas que —a diferencia del láser, cuyos fotones viajan a la velocidad de la luz— se desplazan a una velocidad algo menor.