En una declaración emitida por el primer ministro de Irak, Adil Abdul-Mahdi, informo al mundo sobre un nuevo acuerdo de cooperación entre Irán e Irak para hacer frente a las provocaciones de los Estados Unidos. El primer ministro indico que discutió con su homólogo iraní "las formas de hacer que los dos países y la región eviten los daños de las sanciones y los peligros de la guerra".

Y ha declarado públicamente que Irak está listo para intervenir y ayudar a Irán en medio de las crecientes tensiones con los Estados Unidos.

El ministro de Relaciones Exteriores de Irak, Mohammed Alhahkim, sugirió también la alianza durante una conferencia en Bagdad con su homólogo iraní, Mohammad Javad Zarif.

La oficina de Abdul Mahdi también dijo que los dos funcionarios hablaron sobre la seguridad y la estabilidad en el Medio Oriente y sobre la importancia de mantener el acuerdo nuclear alcanzado en 2015 entre Irán y las potencias mundiales.

Un ataque del 14 de mayo a las instalaciones petroleras saudíes puede haberse llevado a cabo desde Irak, no desde Yemen como se sospechaba originalmente, lo que aumenta la atención sobre los grupos apoyados por Irán en Irak y las amenazas a Arabia Saudita.

Y para confirmar aún más la alianza entre Irak e Irán el Wall Street Journal informó el viernes que “los funcionarios estadounidenses han llegado a la conclusión de que los ataques con drones contra la industria petrolera de Arabia Saudí en mayo fueron lanzados desde Irak”. El ataque del 14 de mayo siguió a las advertencias estadounidenses del 5 de mayo sobre las amenazas iraníes, que pusieron en marcha el último mes y medio de tensiones entre Estados Unidos e Irán. EE.UU. ha advertido a Irán que no ataque a las fuerzas estadounidenses o a sus aliados y ha dicho que la “fuerza implacable” sería la respuesta de EE.UU. a cualquier ataque.

El Secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, voló a Irak tras la advertencia de John Bolton sobre las amenazas de Irán. Ahora parece que esas amenazas no sólo eran concretas, sino que pueden haberse materializado el 14 de mayo. Además, el 19 de mayo un cohete aterrizó cerca de la embajada de Estados Unidos en Bagdad. Los EE.UU. han culpado a Irán y a sus proxies por ese ataque. Entre el 17 y el 19 de junio cayeron más cohetes cerca de las fuerzas e instalaciones estadounidenses en los campos de Taji, Mosul y Basora. Los morteros fueron disparados en la base aérea de Balad en Irak, esto demostraría que Irán está utilizando el territorio de Irak para lanzar sus ataques.

Esto ocurre en el contexto del ataque a seis petroleros entre el 12 de mayo y el 13 de junio en el Golfo de Omán y el derribo de un dron estadounidense el 20 de junio que casi lleva a la guerra. Ahora sabemos que Irán disparó a otro dron estadounidense y que un tercer dron fue derribado sobre Yemen a principios de junio.

El ataque con drones contra Arabia Saudita el 14 de mayo se suponía que venía de Yemen porque los rebeldes Houtí tienen drones y han llevado a cabo numerosos ataques contra el aeropuerto de Abha, en el sur de Arabia Saudita. Pero el informe de The Wall Street Journal dice que los funcionarios estadounidenses familiarizados con la inteligencia dicen que los ataques “se originaron en el sur de Irak”. Eso implicaría a las milicias apoyadas por Irán. Esto podría incluir cualquier número de milicias como Kata’ib Hezbolá o Asaib Ahl al-Haq o Harakat Hezbolá al-Nujaba o grupos más pequeños. Muchos de ellos son también paramilitares oficiales incorporados al gobierno en 2018.

Las tensiones están aumentando en Irak después de los ataques con cohetes y después de que los manifestantes irrumpieran en la embajada de Bahrein. Bahrein acogió una reunión respaldada por Estados Unidos para apoyar a los palestinos. Pero los comentarios del ministro de Asuntos Exteriores en Bahrein y las acusaciones de Irán de que él y Arabia Saudí habían “traicionado” a la región, provocaron protestas. Los manifestantes han acusado a los estados árabes del Golfo de ser débiles y de convertirse en herramientas de Estados Unidos y de los “sionistas”.

El ataque plantea interrogantes. Al parecer tuvo lugar en la estación de bombeo nº 8 de Saudi Aramco en Al-Duadmi, Arabia Saudí. Esto está a más de 200 km al oeste de Riad. También se encuentra a unos 500 km de la frontera iraquí y a 800 km de la frontera con Yemen. Eso es una larga distancia para que un dron vuele. Significa que quienquiera que llevó a cabo el ataque tenía tecnología sofisticada y la planificó durante algún tiempo. Los rebeldes Houtí de Yemen han disparado misiles balísticos contra Riad en el pasado, pero los drones que vuelan a esa distancia son una escalada. Además, el ataque plantea interrogantes sobre por qué el vuelo del dron no fue detectado en el radar o por qué no fue confrontado por la defensa aérea de Arabia Saudita, que incluye tecnología militar estadounidense y baterías Patriot.

Iran e Irak se unen contra Estados Unidos

La conclusión de que el dron operó desde Irak llevará a más preguntas sobre las tensiones en Irak entre Irán y Estados Unidos y sus aliados. El presidente de Irak ha advertido a los Estados Unidos de que no utilicen a Irak para “observar” a Irán, lo que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, dijo que los Estados Unidos planeaban hacer en diciembre. Además, los líderes iraquíes, incluidos los líderes de los paramilitares chiítas, dicen que no quieren un conflicto en Irak. El país se está recuperando de la guerra contra ISIS y todavía se enfrenta a las amenazas de ISIS. Algunos de los paramilitares chiítas han pedido que las fuerzas estadounidenses abandonen Irak. Los Estados Unidos han calificado a algunos de esos grupos de terroristas y también al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, que apoya a las milicias paramilitares, una organización terrorista.

El presidente de Irak, Barham Salih, durante una entrevista que concedió a la cadena CNN el pasado 25 de junio advirtió que bajo ninguna circunstancia dejará que Estados Unidos ataque a Irán desde las bases militares norteamericanas que se encuentran en territorio iraquí y ha criticado las políticas belicistas que el mandatario estadounidense, Donald Trump, pone en marcha contra Teherán

Todo tiene su explicación, y ésta apuntaría a que Irak podría ser el campo de batalla que enfrentara a Irán y Estados Unidos.

Mike Pompeo visitó Bagdad la semana pasada y, según explicaron a la agencia Ap tres altos funcionarios iraquíes, el secretario de Estado les dijo, en términos vagos, que disponía de información sobre una amenaza a las fuerzas de EE.UU. en Irak. Pero ese no fue el mensaje importante, sino este otro: Washington no espera apoyo de Bagdad, pero sí que el Gobierno iraquí no se alinee junto a Irán. Es de este modo que el foco de tensión se desplaza desde el golfo Pérsico al martirizado país árabe.

Dicho en términos claros por el analista político iraquí Wazeq al Hashimi: “La gran pregunta es cómo los líderes iraquíes defenderán sus intereses nacionales en un país donde la lealtad a los poderes extranjeros es algo generalizado a expensas de la propia nación”. Irán no tiene Irak bajo su control pero sí ejerce gran influencia, en buena medida sustentada en las milicias chiíes de Movilización Popular. “Si el Estado no puede con ellas, Irak será el escenario de un conflicto armado”, sentencia Al Hashimi.

Hay que recordar que estas milicias fueron pertrechadas y sostenidas por Irán durante la reciente guerra contra el dominio territorial del Estado Islámico en Irak. El general iraní Qasem Soleimani, comandante en jefe de la brigada Al Qods, la fuerza de elite de la Guardia Revolucionaría iraní, acudió al frente con mucha frecuencia y es idolatrado por estos milicianos chiíes. Mientras Soleimani acudía a las trincheras, las fuerzas estadounidenses cooperaban con el ejército regular iraquí, por lo que iraníes y norteamericanos acabaron combatiendo juntos (no se sabe hasta qué grado de coordinación) contra el enemigo común yihadista.

Acabada esa campaña contra el Estado Islámico (aunque no la guerra, pues los yihadistas siguen muy presentes) cada cual volvió a su posición inicial.

Mike Pompeo afirmó en Bagdad que EE.UU. no atacaría a Irán desde Irak pero sí que ejercería su “derecho a la autodefensa” si sus ciudadanos, instalaciones o simplemente intereses son atacados. La situación puede ser muy “volátil”, como gustan de calificar los norteamericanos.

Un general iraquí comentó a Ap que cunde la preocupación entre sus fuerzas “porque los militares norteamericanos en el país –unos 5.000– puedan ser atacados por facciones leales a Irán”. El general no olvidó señalar que tal agresión podría producirse como represalia por cualquier operación militar de EE.UU. contra Irán no necesariamente en territorio iraquí.

Las milicias chiíes iraquíes, agrupadas bajo el nombre de Hashid al Shabi, denunciaron el pasado jueves las “provocaciones norteamericanas”, que consideran parte de una “guerra psicológica”, y descartaron toda amenaza “inminente contra intereses estadounidenses”.

En el mismo sentido se pronunció el recientemente nombrado jefe de la Guardia Revolucionaria iraní, general Hosein Salami, citado por la agencia Fasr. Según él, hay una “guerra de inteligencia” en la que EE.UU. tiene las de perder porque “su sistema político se ha quebrado y ha perdido fuerza. Tiene aparentemente un cuerpo enorme pero sufre de osteoporosis”.

Toda una generación –y algo más– en Irak no ha conocido otra cosa que la guerra: la que le enfrentó con Irán en la década de los ochenta, la primera guerra del Golfo en 1990, la invasión aliada en el 2003, la guerra civil después y, por fin, una versión diferente de la misma con el Estado Islámico. No es extraño, pues, que analistas y gente de la calle piensen que están a las puertas de otra confrontación. “No cabe duda, habrá guerra, e Irak será el primero en perderla”, dijo a la agencia Afp el editorialista Husein Rashid.

Sin ir más lejos, un elemento inquietante se ha hecho presente de nuevo ante los iraquíes. El portaaviones USS Abraham Lincoln, enviado a aguas del golfo Pérsico para amedrentar a Irán, es un viejo conocido. Desde él se bombardeó Bagdad en las dos guerras del Golfo. Fue en su cubierta donde George W. Bush habló de “misión cumplida”, abriendo una época de absoluta inestabilidad y violencia en el país árabe.

El presidente de los Estados Unidos también restableció sanciones perjudiciales para el país que desde entonces dañaron gravemente la economía iraní y se retiró del acuerdo de 2015 con las potencias mundiales el año pasado y desde entonces ha argumentado que el acuerdo no ha prohibido la capacidad de Irán para desarrollar armas nucleares.

Hablando sobre las crecientes tensiones, el presidente de la Cámara de Representantes para Irak, Mohammed Rikan Hadeed al-Halbousi, dijo: "Estamos listos para mediar y tratar de resolver la creciente crisis entre Washington y Teherán".

Al-Halbousi agregó que no ha habido "ninguna solicitud oficial para tal mediación" y que sigue siendo neutral.

En las últimas semanas, las tensiones entre Estados Unidos e Irán se han intensificado luego de que Trump desplegara un portaaviones y bombarderos B-52 en la región en una amenaza aún sin explicación.

El presidente Donald Trump también dijo furtivamente a los reporteros el jueves que Estados Unidos no necesitaba tropas adicionales en el Medio Oriente, aunque solo unos días después anuncio el despliegue de 1,500 tropas.

A pesar de esto, el comandante adjunto de la Guardia Revolucionaria de élite de Irán, el contraalmirante Ali Fadavi, ha afirmado que la presencia militar de los Estados Unidos en el Medio Oriente es la más débil de la historia.

El comandante dijo: "Los estadounidenses han estado presentes en la región desde 1833 y ahora están en su momento más débil de la historia en Asia occidental".

La declaración contradice a la administración de Trump que dice que ha construido una fuerte presencia en la región.

Teherán ha descrito los movimientos de los Estados Unidos como "guerra psicológica" y un "juego político".

El presidente de Irán, Hassan Rouhani, sugirió que la República Islámica podría celebrar un referéndum sobre el programa nuclear del país.

Si sigue adelante, el referéndum quedaría prohibido en el acuerdo de 2015, pero podría brindar cobertura política al gobierno iraní si decide aumentar el enriquecimiento de uranio.

El señor Rouhani, quien fue un negociador nuclear de alto nivel del líder supremo ayatolá Ali Khamenei en 2004, hizo el comentario el sábado pasado, antes de que los dos funcionarios se reunieran.