En países como Colombia por ejemplo, hay un rechazo creciente e incluso la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales de ese país andino negó a las multinacionales ConocoPhillips y Canacol Energy las solicitudes de licencia para realizar proyectos piloto de fracturamiento hidráulico.

Protestas en el Reino Unido por los peligros que trae dicha tecnología se han hecho escuchar con fuerza en la región del Gran Manchester que declaró su oposición al 'fracking'.

Los Mapuches denunciaronpersecución por parte de Argentina y Chile por oponerse al 'fracking', mientras que el presidente de México López Obrador ha descartado el uso de dicha tecnología en su país.

Miles de firmas recolectadas por organizaciones sociales de distinto ámbito se movilizan en Latinoamérica contra dicha tecnología que genera fluidos de 'fracking' que contienen mezclas de cientos de químicos, además de envenenar acuíferos subterráneos de agua dulce, puede ocasionar desde sismos hasta terremotos.

Por su parte, las empresas se niegan a informar qué productos utilizan y argumentan que los productos químicos son secretos y que revelarlos "perjudicaría su competitividad".

Las comisiones de Energía y Medio Ambiente de la Comunidad Europea han reconocido el derecho de sus Estados miembros a decidir si explotan el gas de esquisto, pero advierten que en la perforación se necesita precaución y reglas estrictas para evitar dañar el medio ambiente.

Según el Parlamento Europeo el problema radica en la gran cantidad de agua necesaria para proceder a su extracción, la contaminación de las aguas subterráneas que podría provocar, sus posibles efectos sísmicos y el riesgo de fugas.

Sobre los desastres ambientales y sociales que ocasionan las empresas norteamericanas petroleras lo saben por demás las comunidades ecuatorianas. Tal es el caso de la Texaco-Chevron que ocasionó el 'Chernóbil amazónico'.

La petrolera Texaco fue acusada por habitantes amazónicos de Ecuador de contaminar su territorio y verter a los ríos petróleo y sustancias contaminantes, de arrojar crudo, aguas y lodos tóxicos en piscinas abiertas en medio de la selva, además de lanzar a la atmósfera gases contaminantes.