Las declaraciones del mandatario brasileño se realizaron frente a la prensa desde Dallas, en el marco de su visita a los Estados Unidos, donde Jair Bolsonaro insultó a los estudiantes de su país que participaban en una manifestación en contra de los recortes en el presupuesto de educación. 

El presidente de Brasil llamó "imbéciles" e "idiotas útiles" a quienes formaron parte de las protestas. Además, Bolsonaro se refirió a los manifestantes como 'peones' que son manipulados por un grupo que rige en las universidades federales.

En su opinión, los estudiantes "están siendo utilizados como masa de maniobra de una minoría mañosa". Asimismo, el presidente brasileño sostuvo que no le gustaría recortar nada, especialmente en educación, pero responsabilizó de la situación a la gestión de los gobiernos anteriores.

Un tijeretazo de 30 % al presupuesto para ciertas universidades, de forma "preventiva" frente a supuestos "alborotos y eventos ridículos" fue anunciado el pasado 30 de abril por el ministro de Educación, Abraham Weintraub. Al día siguiente, la propuesta fue promocionada como una medida generalizada de "contingencia", según el ministro.

Por qué protestan los estudiantes brsileños?

Estudiantes y profesores encabezan la primera revuelta masiva contra Jair Bolsonaro en los 27 estados brasileños. Una multitud ocupó más de seis cuadras de la Avenida Paulista, en el centro de San Pablo. Primaron los discursos en favor de la unidad de las organizaciones gremiales, partidos y movimientos para resistir el ataque del régimen contra la educación. Una de las ovaciones fue dedicada a una maestra jubilada de 96 años que saludó al público desde el palco montado junto al Museo de Arte de San Pablo. La consigna “Bolsonaro que papelón hay plata para las milicias y no para la educación” (traducción libre para ajustar la rima) fue coreada en San Pablo y Río de Janeiro. El paro coincidió con un nuevo coletazo del escándalo que vincula a un hijo del presidente con las “milicias” paramilitares. Entre trompetas, carros con altoparlantes y petardos, fueron repudiados el recorte del presupuesto educacional y la reforma previsonal. 

Protestas contra Jair Bolsonaro

Las protestas denuncian los planes del ministro de Educación, Abraham Weintraub, de bloquear recursos, incluyendo el 30% del presupuesto no obligatorio de las universidades federales. La medida compromete miles de becas para estudiantes, así como el pago de las cuentas de luz, agua, servicios de limpieza y seguridad.

Por la mañana se realizó una concentración en la Universidad de San Pablo (USP), la más importante del pais, cuyos participantes luego se trasladaron a pie (7 kilómetros) hasta la Avenida Paulista. “Libros sí, armas no” y “Fuera, fuera (Bolsonaro)”. 

El paro tuvo alto acatamiento en la USP, la Universidad Estadual de San Pablo y la Universidad de Campinas. las más importantes del sistema público. También pararon algunas cátedras de la Universidad Católica, privada, con una larga tradición de enfrentamiento a la dictadura militar.

En Río de Janeiro la protesta se concentró, bajo una lluvia persistente, en la plaza de la Candelaria y de allí las columnas se trasladaron a la Central do Brasil.

Según fuentes policiales, había 15.000 manifestantes en Brasilia y 20.000 en Belem. Los organizadores señalaban al menos 70.000 en Salvador, la capital del estado de Bahía, en el corazón del nordeste que en las elecciones de octubre se mantuvo fiel al encarcelado expresidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), votando por Fernando Haddad.

El primer balance indica que en la mayoría de las provincias hubo cese de actividades en las universidades, escuelas primarias y secundarias sumadas a concentraciones muy concurridas. No fue un día de lucha sectorial sino de defensa de la educación por parte de amplios sectores como lo demostró la presencia de padres de chicos de escuelas primarias y secundarias.

La bronca popular comenzó a crecer desde hace semanas: el seis de mayo estudiantes de colegios secundarios, padres y profesores de colegios secundarios de Río protestaron frente al Colegio Militar donde Bolsonaro prometió abrir más escuelas de ese tipo y ensalzó la formación castrense.

Ayer una de las primeras concentraciones se realizó en Brasilia a partir de las 10 de la mañana cuando miles se reunieron en torno a la estructura semiesférica del Museo de Arte y de allí partieron hacia el Congreso.

“Esta marcha es una victoria para los trabajadores porque es el primera que se le planta de frente a un gobierno debilitado por los escándalos. Salimos  fortalecidos para la huelga general del 14 de octubre” declaró a PáginaI12 Claudio Lorenzo, secretario general de la Asociación de profesores de la Universidad de Brasilia.

“Este es un gobierno que tiene todas las características de los fascistas. El presidente y el ministro de Educación (Abraham Weintraub), son dos oscurantistas, están contra el saber crítico, atacan a los universitarios por puro macartismo”. 

“Bolsonaro se dio un tiro a sí mismo haciendo provocaciones contra los universitarios que al final unificaron a la izquierda y el centro. Tenemos junto a nosotros profesores que apoyaron el impeachment contra Dilma que ahora están apoyando el paro”, acotó el profesor y gremialista Lorenzo.

La columna donde había banderas de la Unión Nacional de Estudiantes, del PT, y otras fuerzas de izquierda ocuparon los seis carriles de la avenida principal de la capital, el Eixo Monumental, junto al cual se encuentran los ministerios. 

“La orden es que nadie se pare frente al Ministerio de Educación porque están las tropas federales, sabemos que el gobierno quiere reprimir y va tratar de infiltrarnos con provocadores”, explica el gremialista Lorenzo.

Bolsonaro y el ministro de Justicia, el ex juez de Lava Jato Sergio Moro, firmaron un decreto para movilizar la Guardia Nacional de Seguridad Pública  para ocupar el centro de Brasilia desde las movilizaciones de los pueblos indígenas, de hace dos semanas, hasta el acto de este miércoles.

El capitán retirado y jefe de Estado viajó ayer por segunda vez en menos de dos meses a Estados Unidos. Aterrizó en Dallas poco después del mediodía hora de Brasilia, cuando unos 50 mil manifestantes (según los sindicatos) llegaban al cantero ubicado frente al Parlamento.

Atacó a los estudiantes y profesores con la misma virulencia mostrada hace un mes cuando dijo que las universidades no son lugares para albergar “militantes” y que haría lo posible para que éstos sean expurgados.  

Los que participaron en el paro “son idiotas útiles usados como masa de maniobra por una minoría” dijo en Dallas antes de ir a un encuentro con el ex presidente George W. Bush.

Bolsonaro optó por viajar a esa ciudad tejana luego de dejar sin efecto una visita a Nueva York para evitar las protestas de ambientalistas y la comunidad LGBT.

En París unos cincuenta brasileños y algunos estudiantes franceses se sumaron al repudio contra el régimen de extrema derecha. La voz cantante del acto la tuvieron becarios preocupados con la posibilidad de que el ajuste los deje sin recursos para concluir sus doctorados, mayoritariamente en ciencias humanas, el área hacia donde Bolsonaro dirigió sus críticas más desatinadas.